Parece que el orden empieza a volver al país de no pasa nada.
El número de casos de influenza, posibles y confirmados, empieza a cuadrar. Los muertos no son cientos, sino que se han establecido en "apenas" 26. El virus viaja ahora libremente por todo el mundo y mientras más se extiende menos se entiende porqué causó tanto pánico en México.
Lo que queda, después de un poco de calma en el agua turbia, es el revuelo con que las preguntas empiezan a surgir: ¿por qué sólo hay muertos por la influenza AH1-N1 en México? ¿Por qué países como Argentina y Cuba cierran sus fronteras a vuelos mexicanos cuando históricamente sus ciudadanos han sido acogidos por gobierno y ciudadanos en México? ¿Por qué en Estados Unidos la alerta se ha limitado a simplemente seguir el número de casos, sin escuelas cerradas ni comercios afectados? ¿Por qué no se ha dado a conocer un mapa sobre los sitios donde hay mayor presencia (prevalencia) de influenza (mapa epidemiológico)?
Y las respuestas no son fáciles ni parece que vendrán de parte del gobierno. Poner en duda la capacidad sanitaria de un país hace que se posicione muy lejos en el listado de las potencias. Porque es justo el sistema de salud uno de los principales parámetros de esta medición; y es justamente esto loque, junto con la seguridad y educación, nos mantiene muy lejos de esa posibilidad: ser potencia.
Los niveles de salud son buenos en las grandes ciudades, y son pocas.
Los niveles de educación son buenos en las grandes universidades privadas, y son pocos los estudiantes que tienen acceso a ellas.
Los niveles de seguridad no son buenos en casi ninguna parte del país. Y eso jode.
En fin, resta pensar que México tiene cosas grandes gracias a esfuerzos aislados de gente que decide emprender a pesar de todo, que decide tomar las cosas en serio a pesar de que la escuela a la que asiste tenga apenas un lugar donde sentarse entre 50 alumnos en no más de 30 metros cuadrados, que decide dar consultas de calidad científica y humana a pesar de que la clínica rural no cuenta ni con los materiales básicos para una curación.
Este México de esfuerzos es el que no debe perderse, sino conjuntarlos en torno de una voluntad y permearlo hacia todas partes. Lástima que en el entorno actual no hay personajes con semejante capacidad.
martes, 5 de mayo de 2009
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